
Tras una puerta sin letrero, en el corazón de Vitacura, una casa que cuidan los pocos que ya la conocen.
Hay quienes miran un auto y solo ven metal en movimiento. Quienes pertenecemos a The House vemos pasión: por la ingeniería, el diseño y la potencia llevada al límite. Las máquinas no solo se conducen, se sienten.
The House nace para quienes comparten esa obsesión.
Motores potentes, diseño preciso, velocidad y cultura. Una pasión que no se explica: se comparte entre quienes la sienten de verdad.
Un punto de encuentro para personas distintas, unidas por lo mismo. Un lugar que nos representa y nos permite convivir alrededor de lo que amamos.
Para los que entienden que el mayor lujo es la libertad y el tiempo para disfrutar lo que realmente te gusta.
Una comunidad. Un lugar para encontrarse con amigos. Una membresía que ofrece beneficios y el tiempo para disfrutar lo que amas.
Cuánto cuesta, quién viene y qué ocurre aquí se responde en persona — no en una página.
Lo que sigue es lo que se ve. Lo que se siente, se conoce estando dentro.

Un muro de cascos y miniaturas, una escultura que detiene el paso, una escalera que flota. Antes de cualquier palabra, ya sabes dónde estás.

Pool, taca-taca, simuladores de conducción y arte automotor entre sofás hondos. Aquí se llega para una hora y se queda hasta tarde.

Lockers privados y cavas climatizadas individuales. Sillones de cuero para la sobremesa que no quiere terminar.

Botellas retroiluminadas y una sola mesa para catas y cenas. La bodega es el escenario; la conversación, el maridaje.

Íntimo. Una motocicleta como pieza central, un muro de fotografía en blanco y negro. La luz baja y el tiempo, también.

Mesas largas, sillas de autor, luz natural. Un QG en Santiago para quien lo necesita, sin que deje de sentirse como el club.

Una sala reservada con un mural de circuito. Reuniones y cenas que se quedan donde ocurren.

Una sala de proyección hecha para la carrera: F1, Le Mans, los domingos que no se ven en cualquier parte.

Pérgola, muro de piedra y vista a la montaña. Se trabaja de día y se mira el atardecer al final. La terraza también se trabaja.
La membresía comienza con una introducción de alguien que ya está aquí.
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